domingo, 20 de agosto de 2017

LA SAGRADA COMUNIÓN Y EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA - X

CAPÍTULO 10 
Que el frecuentar la sagrada Comunión es gran remedio contra todas 
las tentaciones, y particularmente para conservar la castidad. 

Contra todas las tentaciones dicen los Santos que es gran remedio frecuentar este divino Sacramento; porque, fuera de dar gran fortaleza, enflaquece las pasiones y los hábitos e inclinaciones malas, disminuye el fuego de la concupiscencia, que es raíz de todos los males. y nos hace prontos para cumplir la voluntad de Dios. 

Santo Tomás dice que una de las razones por que este santísimo Sacramento nos defiende y libra de las tentaciones y de las caídas, es porque como es memorial de la Pasión de Cristo, por la cual los demonios fueron vencidos, en viendo en nosotros el cuerpo y sangre de Cristo, ellos echan a huir, y los santos ángeles nos acompañan y ayudan. San Ignacio y San Cirilo aconsejan por esta razón la frecuencia de este santísimo Sacramento para que huyan los demonios de nosotros. Y San Crisóstomo dice: «Si la sangre del cordero, figura de este Sacramento, puesta en los umbrales de las puertas de las casas, libraba a sus moradores del castigo y matanza que iba haciendo el ángel destructor (Éxodo 12, 22), ¿cuánto más lo hará este divino Sacramento?» 

Pero particularmente dicen los Santos que es este eficacísimo remedio para vencer las tentaciones deshonestas y conservar la castidad: porque pacifica los movimientos de la carne, mitiga el fomes peccati, y como San Cirilo dice, apaga el ardor y apetito de la sensualidad, como el agua al fuego. De esta manera declaran San Jerónimo y Santo Tomás y otros Santos aquello del Profeta Zacarías (9, 17): [¿Qué es lo bueno de Dios, y qué es lo hermoso del Señor, sino el Pan de las escogidos y el Vino que engendra vírgenes?]. Dicen que es virtud y efecto particular de este manjar celestial engendrar vírgenes. Así como el mantenimiento corporal, cuando es bueno, cría buena sangre y buenos humores, así este divino manjar cría en nosotros castidad y pureza de afectos. De donde vino a decir San Cirilo que este divino Sacramento no sólo santifica el ánima, sino también el cuerpo, cumpliéndose aquello que la Iglesia pide en el sacrificio de la Misa: [Redunde en nuestra salud de alma y cuerpo]. Es la harina de Eliseo (2 Reyes 4, 41), que quita la ponzoña de la olla y le da sazón. Y como tocando aquella mujer del Evangelio el ruedo de la vestidura del Salvador, cesó en ella el flujo de sangre (Lc., 8, 44), y entrando el arca del Testamento en el Jordán las aguas se detuvieron hacia arriba y dejaron de correr (Josué, 3, 16); así entrando Cristo en nuestro cuerpo, se detienen las tentaciones y cesa el ardor y fuego de la concupiscencia. Con razón exclaman los Santos: «Oh dichoso fruto de este divino Sacramento, pues engendra castidad y hace vírgenes!» Un doctor grave dice que no hay medio tan eficaz para ser uno casto como el frecuentar devotamente la sagrada Comunión. 

Cuentan Nicéforo Calixto, Gregorio Turonense Nauclero y otros graves autores una cosa maravillosa que aconteció en la ciudad de Constantinopla. Y fue que habiendo costumbre muy antigua en la Iglesia griega de consagrar el cuerpo santísimo de nuestro Señor Jesucristo en panes como los que se hacen para comer, de aquellos panes consagrados comulgaban el pueblo; y si algunas reliquias sobraban en la custodia, llamaban los sacerdotes algunos niños de los más virtuosos que andaban a la escuela, y de cuya sinceridad se pudiese tener mayor satisfacción, y estando ayunos, les daban aquellas santísimas reliquias para que las recibiesen. Y esto dice el mismo Nicéforo que pasó con él muchas veces, siendo niño y de poca edad y criándose en la Iglesia. Acaeció, pues, que yendo una vez los niños que para esto estaban llamados, fuese entre ellos un hijo de un judío, oficial de hacer vidrio, y comulgó juntamente con ellos. Con esto tardó el niño de acudir a casa a la hora acostumbrada, y preguntándole su padre de dónde venía, dijo que de la iglesia de los cristianos, y que había comido del otro pan que daban a los muchachos. Le tomó al judío tan grande ira contra su hijo, que sin esperar más razones, le tomó y le echó en el horno de vidrio, que estaba encendido, y cerró la puerta del horno. La madre, hallando menos a su hijo, y viendo que pasaba mucho tiempo y no parecía, salió a buscarle por toda la ciudad con grandes ansias y diligencias; y como no le pudiese descubrir ni hallar rastro de él, se volvió a su casa muy lastimada, donde al cabo de tres días, estando junto al horno renovando sus lágrimas y gemidos, mesando sus cabellos, comenzó a llamar a su hijo por su nombre; el cual, oyendo y conociendo la voz de su madre, le respondió de dentro del horno donde estaba. Entonces ella, quebrando la puerta del horno, vio a su hijo estar en medio del fuego tan sano y sin lesión, que ni a un cabello solo le había tocado el fuego. Sale el niño, y preguntándole quién le había guardado, respondió que una Señora vestida de grana había venido allí muchas veces, y con agua que echaba apagaba el fuego; y además de esto, le traía de comer todas las veces que lo había menester. Supo esta maravilla el emperador Justiniano, y mandó luego bautizar al niño a la madre, que quisieron ser cristianos; y al desventurado del padre, que no se quiso convertir, como a parricida le hizo colgar en un árbol, y así murió ahorcado. Pues lo que obró este santísimo Sacramento en el cuerpo de este niño, que le había recibido, conservándole, sin lesión alguna en medio del fuego, eso obra espiritualmente en las almas de los que dignamente le reciben, defendiéndolas y conservándolas sin lesión alguna en medio del fuego de las tentaciones. 


EJERCICIO DE PERFECCIÓN Y 
VIRTUDES CRISTIANAS 
Padre Alonso Rodríguez, S.J.

viernes, 18 de agosto de 2017

LO QUE NOS ENSEÑA EL ATENTADO DE BARCELONA



1.- Lo primero que debía haber habido es una declaración oficial del gobierno, de la guardia civil y de la policía sobre el atentado. Pero ha sido la Generalidad y sus mozos de escuadra (los “mosus” dicen todos los cantamañanas) quienes han corrido con esa formalidad. Sin embargo las competencias antiterroristas no han sido transferidas ni podrían serlo, pertenecen al gobierno, no a la autonomía, la cual se ha comportado como dueña de país independiente. Este dato esencial no ha sido advertido por casi ningún analista, reflejo de cómo la política en España se ha transformado en una orgía de palabrería vacua, en una farsa. Algo parecido ha ocurrido con la seguridad del aeropuerto del Prat, que es competencia exclusiva del gobierno y debiera estar en manos de la Guardia Civil en todo momento. Rajoy y sus ministrillos simplemente incumplen la ley y reconocen por la vía del hecho consumado, una vez más, el estado residual del estado allí, y la práctica secesión de Cataluña. Y un gobierno que ni cumple ni hace cumplir la ley es simplemente un gobierno antidemocrático y delincuente. Aunque casi todo el mundo persista en hacer como si no se enterase, debido a la ausencia o precariedad de cultura democrática en España.

2.- Rajoy ha apelado en tuíter a la unidad contra el terrorismo. Pero ¿unidad con quién? Rajoy, precisamente, es el seguidor de Zapatero, que rescató a la ETA del borde del abismo, premió sus crímenes con legalidad, dinero público, presencia institucional, proyección internacional, liberación de presos, etc., admitiendo así los asesinatos como modo de hacer política y lograr puestos “representativos”. Ello supone destruir el estado de derecho, anulando la democracia en uno de sus rasgos principales. Nuevamente, la ausencia de cultura democrática en los partidos, analistas y comentaristas de los medios pasa por alto una operación delictiva absolutamente escandalosa, que ha hecho de España una democracia fallida, convirtiéndola en “el país de la Gran Patraña”, como la URSS era “el país de la Gran Mentira”.

3.- Dentro de esta farsa brutal hemos visto a los jefes de la Guardia Civil y la policía y otros mucho tratar de censurar las imágenes del atentado. Hipócritamente hablan de “respeto a las víctimas”, los mismos que han promocionado al máximo imágenes como la del bebé sirio ahogado. A quienes respetan realmente es a los terroristas, y la causa es simple: tratan de impedir lo que llaman “la islamofobia”. Esto, en un país donde la cristianofobia, los ataques directos e indirectos al cristianismo, base de la cultura europea, son el pan nuestro de cada día desde todos los ángulos, desde los LGTBI al gobierno y a los amigos del Frente Popular, más cada día. Lo que se persigue con esa política es desarmar de antemano cualquier oposición al islam, con el pretexto de que los yijadistas son solo una minoría.

4.- Los terroristas son siempre minorías, pero pueden tener más o menos apoyo. Y es evidente que tienen mucho. Irónicamente escribí en tuíter: “Creo que los cientos de miles de musulmanes en Cataluña van a manifestarse con furia contra el terrorismo islámico”. En París se convocó una manifestación de esas, a la que acudió un centenar de personas, no todas musulmanas. Los hechos reales son que la mayoría de los islámicos desprecian nuestra cultura, a lo que tienen derecho, pero no en nuestros países. La consideran una cultura decadente, en lo que probablemente tienen alguna y aun bastante razón. Y la tendencia general en el mundo islámico no es, desde hace muchos años, a una “occidentalización” sino a todo lo contrario. Basta ver fotografías de mujeres en Teherán, El Cairo Kabul y muchos otros lugares hace treinta o cuarenta años y las actuales. La misma Turquía, antaño una peculiar democracia tutelada por el ejército, sigue esa orientación. Y dentro de Europa, las crecientes minorías musulmanas tienden a una mayor radicalización. En España es particularmente peligroso porque la memoria de Al Ándalus sigue muy viva en el mundo islámico, como de vez en cuando se encargan de recordarnos.

5.- La Comisión islámica de España ha condenado “todo tipo de terrorismo”. La expresión es significativa, como la del PNV cuando, en relación con la ETA, “condenaba” todo tipo de violencia, es decir, la violencia “represiva” de los cuerpos de seguridad, equiparándola hipócritamente a los crímenes etarras. Hay que decir que, en la perversión del lenguaje habitual con el término terrorismo, no dejan de tener un argumento aparente: la UE, por medio de la OTAN, ha ayudado a sembrar el caos y la guerra civil, con cientos de miles de muertos, en Afganistán, Irak, Libia o Siria, provocado un golpe militar en Egipto, etc. El terrorismo islamista aparece entonces como una respuesta a tales hechos. Especialmente sangrante, y por haber intervenido España directamente en el crimen, fue el derrocamiento de Gadafi, que llevaba años de política moderada, derrocamiento que destruyó literalmente una sociedad antes tranquila, ordenada y rica. ¿Han visto a alguno de los políticos europeos causantes hacer el más mínimo análisis autocrítico al respecto? So pretexto de “democratizar” esos países los han llevado al desastre, y de paso están haciendo lo mismo en Europa. Me quedo prácticamente solo en la exigencia clave para España de abandonar la OTAN, una organización que supone una alianza con un país invasor de nuestro territorio (Inglaterra) en un punto clave para nuestra defensa, así como la desprotección de Ceuta y Melilla, ciudades españolas de hecho reservadas por la OTAN a Marruecos, a plazo más o menos largo. Una organización que convierte a nuestras fuerzas armadas en un ejército cipayo al servicio de intereses ajenos, bajo mando ajeno y en lengua ajena.

6.- Repliqué a uno de esos tuits que predicaban la unidad para acabar con los yijadistas: “Lo primero sería acabar con los repugnantes gobiernos que han premiado a la ETA y favorecido a los islámicos. Sin eso no hay nada que hacer”.




NO DURMAIS - SANTA TERESA DE JESÚS



Todos los que militáis
debajo de esta bandera
ya no durmáis, no durmáis,
pues que no hay paz en la tierra.

Si como capitán fuerte
quiso nuestro Dios morir,
comencémosle a seguir,
pues que le dimos la muerte.
¡Oh qué venturosa suerte
se le siguió de esta guerra!
Ya no durmáis, no durmáis
pues Dios falta de la tierra.

Con grande contentamiento
se ofrece a morir en cruz
por darnos a todos luz
con su grande sufrimiento.
¡Oh glorioso vencimiento!
¡Oh dichosa aquesta guerra!
Ya no durmáis, no durmáis,
pues Dios falta de la tierra.

¡No haya ningún cobarde!
¡Aventuremos la vida!
Pues no hay quien mejor la guarde
que el que la da por perdida.
Pues Jesús es nuestra guía,
y el premio de aquesta guerra.
Ya no durmáis, no durmáis,
porque no hay paz en la tierra.

Ofrezcámonos de veras
a morir por Cristo todas,
y en las celestiales bodas
estaremos placenteras.
Sigamos esta bandera,
pues Cristo va en delantera.
No hay qué temer, no durmáis,
pues que no hay paz en la tierra.

Santa Teresa de Jesús

Censuran la imagen del niño muerto en las Ramblas de Barcelona los mismos que nos restregaron durante días la del cadáver de Aylan Kurdi



AD.- El proceso de cambio que vive Occidente se ha visto reflejado en Barcelona en las últimas horas. Las élites globalistas luchan para contener la indignación popular con grandes dosis de osopeluchismo y manipulación informativa. Para evitar ocultar la relación directa entre el islamismo y los terroristas de Cataluña, los medios a la carta han adulterado el lenguaje con tal descaro que en pocas crónicas se acentúa la militancia islámica de los terroristas. Se habla de atropello y no de masacre. Se habla de terrorismo internacional y no de terrorismo islámico. Se ordena congelar las imágenes sobre víctimas mortales, algunas de ellas niños, cuando nos restregaron durante días la del cadáver del niño Aylan Kurdi en una playa de Turquía. Todo ello con el único objetivo de no despertar la conciencia largamente anestesiada de los ciudadanos.

Nosotros, sin embargo, nos debemos a la verdad libre de cargas. Sabíamos que tarde o temprano iba a ocurrir. A nadie se le escapaba que las políticas barrosas del buenismo multicultural y el #RefugiadosBienvenidos nos traerían lodos como el de ayer. El atentado de las Ramblas tiene unos autores materiales, pero también unos responsables encubiertos, que en ningún caso serán capaces de admitir sus errores ni asumir responsabilidades por los mismos. Continuarán como hasta ahora. Nos contarán la misma palinodia de siempre sobre las virtudes pacificadoras del islam. Abstraerán a la gente del drama provocado con ridículas ceremonias de exaltación del osopeluchismo. Fingirán estar unidos ante el dolor de las víctimas inocentes y esperarán a que pasen los días de obligado arrobamiento y dolor para que la gente vuelva a sus cuitas formales. Ya se sabe, el fichaje de Coutinho, el buen momento del Madrid y las últimas nuevas de Sálvame. Al cabo de una o dos semanas, los sucesos de Barcelona se habrán desvanecido de la psique colectiva y todo volverá a su primitivo cauce hasta la siguiente desbordante riada.

El peor homenaje a las víctimas de ayer es que nadie parezca dispuesto a revertir la situación para que al menos sus muertes no hayan sido en vano. Desde los que invitan a abrir nuestras fronteras a todo el mundo, sin ningún tipo de control, hasta los que promueven la multiculturalidad como norma fundamental del Estado. Nada cambiará. Caso aparte merecen las autoridades de Barcelona y los Mossos, que se negaron a seguir las recomendaciones para la instalación de bolardos y otras protecciones de las calles más turísticas de la ciudad condal, para evitar precisamente desastres como el de ayer y otros que han sucedido en Europa. Y ello porque las recomendaciones procedían de la Guardia Civil española. Si los sectarios mandos políticos de los Mossos conservasen un átomo de vergüenza y dignidad, tendrían que haber pedido perdón a los familiares de las víctimas.

Sin embargo, unos y otros seguirán preocupados más en combatir la islamofobia que a los potenciales islamistas, evitando que un pensamiento de disidencia vertebre a la población. AD, fiel a su compromiso con la realidad real y no con la oficial, ha sostenido siempre que Europa no tiene un problema con el terrorismo. El problema que tiene Europa es con el islam, base y sustento de los terroristas. Oponerse a culturas y credos completamente ajenos a nuestras patrias y nuestra identidad colectiva no es islamofobia. Es tratar de evitar acontecimientos tan trágicos como el de ayer en Barcelona. Y que la imagen del pequeño muerto en las Ramblas tenga el mismo valor periodístico y político que la del niño Aylan Kurdi.


domingo, 13 de agosto de 2017

SANTOS PADRES DE LA IGLESIA



Ver y descargar aquí:

LA SAGRADA COMUNIÓN Y EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA - IX

CAPÍTULO 9 
Del fruto que hemos de sacar de la sagrada Comunión. 

Las virtudes y efectos admirables que los Santos declaran de este divino Sacramento, no solamente son para descubrirnos su excelencia, y el amor y caridad inmensa que nos tuvo el Señor, sino también para que pongamos los ojos y el corazón en ellos, para sacar este fruto de la sagrada Comunión; y así iremos diciendo algunos de ellos para este fin. Este divino Sacramento, así como todos los otros, tiene un efecto común con todos los demás sacramentos, que es dar gracia al que dignamente le recibe; y tiene otro efecto propio, con que se diferencia de los demás sacramentos, el cual llaman los teólogos refección espiritual, que es ser mantenimiento del alma, con el cual ella se rehace, restaura y toma fuerzas para resistir a sus apetitos y abrazarse con la virtud. Y así sobre aquellas palabras que dijo nuestro Señor (Jn, 6, 56), Mi carne es verdadero manjar, y mi sangre verdadera bebida, dicen comúnmente los Santos, y lo dice también el Concilio Florentino, que todos los efectos que obra el mantenimiento corporal en los cuerpos, obra espiritualmente este divino manjar en las almas. Y por esto dicen que quiso Cristo nuestro Señor instituir este santísimo Sacramento en especie de mantenimiento, para que en la misma especie que le instituía, nos declarase los efectos que obraba y la necesidad que nuestras almas tenían de él. Pues conforme a esto, así como el mantenimiento corporal sustenta la vida del cuerpo y renueva las fuerzas y en cierta edad hace crecer, así también este santísimo Sacramento sustenta la vida espiritual, rehace las fuerzas del alma, repara la virtud enflaquecida, fortalece al hombre contra las tentaciones del enemigo, y le hace crecer hasta su debida perfección. Este es el Pan que conforta y esfuerza el corazón del hombre (Sal., 103, 15), y con el cual esforzados, como Elías, hemos de caminar hasta llegar al monte d Dios Horeb (1 Reyes., 19, 8). 

Mas tiene otra propiedad el manjar corporal, que es dar gusto y sabor al que come, y tanto mayor cuanto es mejor y más precioso el manjar, y el paladar está más bien dispuesto; así también este divino manjar, no solamente nos sustenta, conserva y esfuerza, sino también causa un gusto y suavidad espiritual, conforme a aquello que dijo el patriarca Jacob en aquellas bendiciones proféticas que a la hora de su muerte echó a sus hijos, anunciando lo que había de ser en la ley Evangélica; cuando llegó a su hijo Aser, dice (Genes., 49, 20): [Aser, sabroso en su pan, será delicias de los reyes]. Cristo era Pan fertilísimo, suavísimo y gustosísimo. Dice Santo Tomás que es tan grande el gusto y deleite que causa este Pan celestial en aquellos que tienen purgado el paladar de su ánima, que con ningunas palabras se puede explicar, por gustarse aquí la dulzura espiritual en su misma fuente, que es Cristo nuestro Salvador, fuente de toda suavidad y vida de todas las cosas; el cual, por medio de este Sacramento, entra en el ánima del que comulga. Y muchas veces es tanta esta suavidad, que no sólo recrea el espíritu, sino redunda también en la misma carne, conforme a aquello del Profeta (Sal, 83, 3): Mi corazón y mi carne se alegraran en el Dios vivo. 

De ahí nace lo que dice San Buenaventura, que muchas veces acaece llegar una persona muy debilitada y flaca a la sagrada Comunión, y ser tan grande la alegría y consolación que recibe con la virtud de este manjar, que se levanta de ahí tan esforzada como si ninguna flaqueza tuviera. Guimando Adversano, obispo, autor antiguo, escribe de aquellos monjes antiguos que era tanto el consuelo y fortaleza que sentían con la sagrada Comunión, que algunos con sólo este sustento se pasaban sin ninguna otra comida, siéndoles éste todo su consuelo y sustento, así para el alma como para el cuerpo; y el día que no comulgaban sentían en sí una flaqueza y desmayo grande, y les parecía que desfallecían y que no podían vivir. Y dice que a algunos les llevaba un ángel la Comunión a su celda. En las Crónicas de la Orden Cisterciense se cuenta de un monje que siempre que comulgaba le parecía recibir un panal de miel, cuya suavidad le duraba tres días. 

Pues conforme a esto, el fruto que nosotros hemos de sacar de la sagrada Comunión ha de ser un ánimo varonil para caminar e ir adelante en el camino de Dios, una fortaleza muy grande para mortificar nuestras pasiones y resistir y vencer las tentaciones (Sal., 22, 5): [Preparaste, Señor, una mesa delante de mí contra mis perseguidores]. Para esto nos preparó el Señor esta mesa. En las demás mesas, quien tiene enemigos, teme y no osa estar; pero en ésta recibe el hombre esfuerzo y fortaleza para vencer a todos sus enemigos. Y así dice San Crisóstomo, que nos hemos de levantar de esta sagrada Mesa como unos leones, echando fuego por la boca con que espantemos y nos hagamos terribles a los demonios. Y este efecto nos significó Cristo nuestro Redentor, cuando, acabando de comulgar a sus discípulos, les dijo (Jn, 14, 31): [Levantaos y vamos de aquí]; como quien dice: ya habéis comulgado, levantaos y vamos a padecer. Y así vemos que en la primitiva Iglesia, cuando se frecuentaba tanto este divino Sacramento, no sólo tenían los cristianos fuerzas para guardar la ley de Dios, sino para resistir a la fuerza y rabia de les tiranos y dar la sangre y la vida por Cristo. 

EJERCICIO DE PERFECCIÓN Y 
VIRTUDES CRISTIANAS 
Padre Alonso Rodríguez, S.J.

martes, 8 de agosto de 2017

VENEZUELA: LA SECTA ROJA Y EL SILENCIO ASESINO DE LA IZQUIERDA



Nuestra Señora de Fátima dejó muy en claro en 1917 que a menos que sus peticiones sean atendidas: Rusia esparcirá sus errores (los errores del comunismo) por el mundo. Nuestra Señora nos advirtió que si la humanidad no respondía a esa gracia muy especial que Dios ha dado al mundo por el Mensaje de Fátima, que el mundo sería castigado por la persecución de la Iglesia, que ha resultado en una gran reducción de su Voz Moral en asunto tan vital del peligro comunista.

Ahora vivimos la hora del demonio, pues si el bien tiene su día, el mal tiene su hora. Nuestro Señor le dijo a Judas la noche de su Pasión: Esta es tu hora, el reinado de las tinieblas.[1]

I. La Revolución

La más poderosa fuerza propulsora de la Revolución está en las tendencias desordenadas. Como los cataclismos, las malas pasiones tienen una fuerza inmensa, pero para destruir.

Y por esto la Revolución ha sido comparada a un tifón, a un terremoto, a un ciclón. Las fuerzas naturales desencadenadas son imágenes materiales de las pasiones desenfrenadas del hombre.

Es que las pasiones desordenadas, yendo en un crescendo análogo al que produce la aceleración en la ley de la gravedad, y alimentándose de sus propias obras, acarrean consecuencias que, a su vez, se desarrollan según una intensidad proporcional. Y en la misma progresión los errores generan errores, y las revoluciones abren camino unas a las otras.[2]

II. Marxismo cultural

Antonio Gramsci, fundador del PC italiano y considerado el mayor ideólogo marxista de Occidente, hacia 1930 elaboró su novedosa concepción estratégica de que para establecer duraderamente el régimen comunista se requería primero alterar la «superestructura» de la sociedad, entendida como el sistema de convicciones, tradiciones y costumbres sociales vigente; y a este cambio le dio el nombre de revolución cultural.[3]

El marxismo cultural está librando una batalla ideológica, propagando ideas falsas. Esto se hace mediante los medios de comunicación social, y al mismo tiempo forzando a que se acalle la voz moral de la Iglesia Católica. Esto permite una incesante y activa propaganda de mentiras y odio, difundida por los ateos comunistas, mediante muchos y engañosos métodos, avanzar sin que se les impida.

La guerra en que estamos es más que solamente militar, económica, política y diplomática. Es todo eso, pero es también una guerra ideológica y una guerra orientada a destruir nuestras normas morales y hacernos menos que los animales tentándonos a ser drogadictos, y asesinando a los más indefensos, los bebés en los vientres de sus madres. La guerra es todavía más que todo esto. Es espiritual: es una guerra conducida por Satanás y los ángeles rebeldes, los demonios. Es una guerra para la cual el Diablo utiliza el comunismo y los grandes recursos puestos a su disposición por el ateísmo militante global, para combatir a la misma Iglesia Católica.[4]

III. Doctrina de la Iglesia

El gran Papa León XIII, el Papa de la Doctrina Social de la Iglesia, condenaba así: …aquella secta de hombres que, bajo diversos y casi bárbaros nombres de socialistas, comunistas o nihilistas, esparcidos por todo el orbe, y estrechamente coaligados entre sí por inicua federación, ya no buscan su defensa en las tinieblas de sus ocultas reuniones, sino que, saliendo a pública luz, confiados y a cara descubierta, se empeñan en llevar a cabo el plan, que tiempo ha concibieron, de trastornar los fundamentos de toda sociedad civil. Estos son ciertamente los que, según atestiguan las divinas páginas, ‘mancillan la carne, desprecian la dominación y blasfeman de la majestad‘ (Jdt. epist. v. 8).

En efecto, toda ideología, toda concepción política, todo gobierno que prescinda de Dios y del orden moral objetivo son «intrínsecamente perversos», ya que afirman en la doctrina y en la práctica la autonomía soberana de la libertad.

Siguiendo la doctrina del Papa Pío XI en la encíclica Divini Redemptoris, quien condenó los errores presentados bajo un falso sentido místico, el cristiano no puede adherir a aquellos sistemas ideológicos que se oponen radicalmente o en los puntos sustanciales a su fe y a su concepción del hombre: ni a la ideología marxista, a su materialismo ateo (…) ni a la ideología liberal, [5] estas corrientes buscan apoderarse de la religión, instrumentalizando a las iglesias para servirse de ellas con el fin de la destrucción de la religión y de la creencia en Dios. [6]

Callar frente a la presión explícita o implícita de los totalitarios rojos, es abandonar la grey frente a una poderosa invitación a la apostasía, sería traicionar la misión docente de la Iglesia, que consiste no solamente en enseñar la verdad, sino condenar el error.

San Ezequiel Moreno dijo:

Estad seguros, día llegará en que la misma revolución, sagaz como su jefe, se ría y menosprecie a los que la sirvieron o de alguna manera pidieron favor o gracia. Es un error, y error funesto a la Iglesia y a las almas, transigir con los enemigos de Jesucristo y andar blandos y complacientes con ellos. Mayores estragos ha hecho en la Iglesia de Dios la cobardía velada de prudencia y moderación, que los gritos y golpes furiosos de la impiedad. (…) ¿Qué bienes se han conseguido con las blanduras y coqueteos con los enemigos de Jesucristo? ¿Qué males se han evitado, pequeños ni grandes, por esos caminos? No se consigue otra cosa con esa conducta que afianzar el poder de los malos, calmando ¡oh dolor! el santo odio que se debe tener a la herejía y al error; acostumbrando a los fieles a ver esas situaciones de persecución religiosa con cierta indiferencia.[7]

IV. Venezuela

Los tristes acontecimientos que vienen acaeciendo en Venezuela, bajo el delirante régimen de Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez quien llamó a su tenebroso proyecto Socialismo del Siglo XXI, con una democracia amañada, exportándolo a otros países, confirman que la singladura de ese estado castro-chavista ­–de no ocurrir un milagro – se encamina con rapidez a la consolidación de un comunismo totalitario.

El régimen castro-chavista encenegado en un corrupto sistema, busca mantenerse en el poder a cualquier costo en esa disfrazada y falsa democracia, prebendalista y embustera que engaña al pueblo, corrompe lo mejor, y mientras tanto, los que más piensan y los jóvenes hartos de la corrupción se van sintiendo cada día más frustrados y engañados.[8]

De raíces ideológicas perversas, el socialismo únicamente genera opresión y miseria. Nuestro Señor Jesucristo dijo que el árbol malo no puede dar buenos frutos.

Bajo el principio de quien no está con nosotros es nuestro enemigo, Maduro y su régimen no permiten que nadie tenga una visión diferente, o la más mínima expresión de rebeldía.

Vemos cómo una Asamblea Constituyente títere, ha sido armada por la tiranía venezolana sin la menor vergüenza. Carlos Alberto Montaner señala respecto del escandaloso fraude de tal elección: «Maduro obtuvo 1.795,144 votos. Ni 1 + ni uno -. La fuente es Rondón (CNE). El fraude para llegar a + de 8 millones es el mayor de la historia».

Así y todo una de las primeras medidas de dicha Asamblea Constituyente ha sido destituir a la Fiscal General Luisa Ortega Díaz, quien de haber sido fervorosa chavista se desmarcó del narcogobierno.

Se vive ya hace mucho en Venezuela un régimen apabullante y conculcador de los derechos más elementales de las personas, una tiranía que por eso mismo carece de legitimidad.

Maduro controla todo el aparato estatal, salvo el Parlamento. «Según el mayor general Clíver Alcalá, quien ayudó a restituir a Chávez durante un fugaz golpe de Estado en el 2002, la Fuerza Armada tiene 1.000 generales, cuando solo requeriría 200 y hay 800 esperando».

Eladio Aponte, ex magistrado de Venezuela y ex Presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, que enfrenta al régimen castro-chavista, denunció los vínculos del régimen con el narcotráfico, con las FARC, y con las maniobras para encarcelar a opositores que se transformaron así en presos políticos.

Erika Rivas, directora para las Américas de Amnesty International, señala: «En Venezuela se violenta toda la gama de derechos humanos. Derechos económicos, sociales, culturales, las libertades fundamentales, el derecho a la asociación, la libertad de expresión. Se está dando un contexto represivo y militarizado frente a las muestras de descontento social, donde además se hacen detenciones arbitrarias como herramienta de control, de acallar las voces de la disidencia».

Resulta sorprendente constatar el silencio «colaboracionista» de los gobiernos sudamericanos y de los organismos internacionales. Fingen que nada ven y que nada escuchan. Y al contrario, cuánto empeño ponen en asegurar el avance de las acciones psicopolíticas de la izquierda, cuánta impunidad ante sus atropellos, sus golpes a la ley, al estado y a las instituciones.

Tal como enseñó el célebre pensador católico y hombre de acción, Plinio Corrêa de Oliveira, esta neo-revolución se vuelve capaz de vencer más por el aniquilamiento del adversario que por la multiplicación de sus amigos. Le interesa más adormecer, desconcertar, o simplemente acabar con las oposiciones, que estimular a sus adeptos ostensivos.

En el caso de la grave crisis venezolana los gobiernos sudamericanos colaboraron con este designio.

Al respecto a fines de diciembre 2016, en una creciente ola de protestas multitudinarias, el gobierno de Maduro, invitó al Vaticano a operar como mediador entre éste y la oposición, proceso que abortó en un fracaso total y que posibilitó contrariamente a los marxistas en el poder a ganar tiempo y llegar a la situación actual.

Es que el diálogo resulta ser una palabra talismánica para encubrir un mecanismo tramposo utilizado por la izquierda en su provecho.

Así, mientras los obispos venezolanos han sido claros en denunciar al tirano, el Vaticano mediante el Cardenal Secretario de Estado ha emitido tímidas declaraciones al respecto, mismas que Maduro ha respondido con virulencia.

El régimen de Maduro sustenta sus bases en los llamados movimientos sociales, a los que Francisco acoge con especial benevolencia en la Santa Sede.

«Los enemigos de la sociedad y de la religión usan frecuentemente la táctica del pánico. Es una táctica positiva y negativa; infunden miedo y lo quitan. Cuando están en el poder amenazan, atropellan, encarcelan, imponen multas, destierran. Todo para infundir el miedo en el resto de los ciudadanos. Cuando no pueden abusar de la fuerza, hacen correr los más absurdos disparates, cada día nuevos, cada día más temerosos. Es una táctica sagaz, que hace víctimas innumerables. Antes de que llegue la hecatombe es cuando hay que reaccionar. ¿Cómo? Teniendo serenidad para no creer en peligros imaginarios. Teniendo ánimo para desafiar y arrostrar los peligros verdaderos. Actuando sin cesar y organizándose en todos los órdenes de la vida».[9]

Douglas Hyde el célebre convertido del comunismo a la Iglesia Católica afirmó que a una demanda de heroísmo, responde siempre una respuesta heroica especialmente cuando la libertad y la verdad son reprimidas. Y, si se apodera del pueblo un espíritu martirial, cualquier totalitarismo puede irse.


Germán Mazuelo-Leytón


[1] MAZUELO-LEYTÓN, GERMÁN, Los errores de Rusia en la Cátedra de Pedro. http://adelantelafe.com/los-errores-rusia-la-catedra-pedro/

[2] Cf.: CORREA DE OLIVEIRA, PLINIO, Revolución y Contra-Revolución.

[3] CF.: SÁENZ, P. AALFREDO, S.I., Antonio Gramsci y la Revolución Cultural.

[4] Cf.: MADIRAN, JEAN, El Vaticano silenciado por Moscú.

[5] JUAN PABLO II, Carta apostólica en el 80º aniversario de la Rerum Novarum, nº 26.

[6] Cf.: PORADOWSKI, P. MIGUEL, El Marxismo en la Teología.

[7] SAN EZEQUIEL MORENO, Cartas pastorales, p. 244.

[8] MAZUELO-LEYTÓN, GERMÁN, El «magisterio del teléfono» y Venezuela. http://adelantelafe.com/magisterio-del-telefono-venezuela/

[9] AYALA, ANGEL S. I., Formación de selectos.


viernes, 4 de agosto de 2017

LA SAGRADA COMUNIÓN Y EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA - VIII

CAPÍTULO 8 
De otras maneras de acción de gracias. 

Algunos dan gracias después de la sagrada Comunión de la manera siguiente: imaginan y consideran a Cristo nuestro Señor dentro de sus entrañas como en un estrado o sitial. Y llaman a todas sus potencias y sentidos para que le reconozcan y reverencien por su Señor y Rey, a la manera de acá, cuando uno hospeda en su casa a una persona principal, suele llamar a todos sus hijos y allegados para que le reverencien y reconozcan. Y con cada uno de sus sentidos y potencias hacen tres cosas: la primera, darle gracias porque les dio aquella potencia o sentido; la segunda, se acusan y se duelen de no haberlo empleado en aquello para que el Señor se lo dio; la tercera, piden favor y gracia para enmendarse de ahí adelante, y es muy buena y provechosa manera de dar gracias. Y, en efecto, es el primer modo de orar de los tres que nuestro Padre pone en el libro de los Ejercicios Espirituales. 

Otros, imaginándose enfermos en todos sus sentidos y potencias, como Cristo es médico que sana todas las enfermedades (Sal, 102, 3), le llevan por todas ellas, como al médico por las enfermerías, pidiéndole: Señor, venid y veréis (Jn., 11, 34): Señor, mirad estos mis ojos enfermos, esta lengua, etc., y compadeceos de mí y sanadme (Sal. 6, 3): [Señor, apiadaos de Mí, que estoy enfermo. (Sal., 40, 5): Sanad mi alma, porque pequé contra Vos]. 

Adviértase aquí que para ejercitamos en estos ejercicios y en otros semejantes en este tiempo, no es menester fingir la composición de lugar ni buscarla fuera de nosotros, pues tenemos presente y dentro de nuestro pecho al mismo Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre, el cual está realmente en nuestras entrañas por todo el tiempo que duran las especies sacramentales, que es por todo el tiempo que durara la sustancia del pan si allí estuviera. Pues si el mirar una imagen de Cristo nos recoge para tener oración, ¿qué será mirar al mismo Cristo, que está aquí presente, no en dibujo como en el Crucifijo, sino en su propia persona? Y así cada uno se ha de convertir a sí mismo, considerando dentro de sí a Cristo, como lo hacía la sacratísima Reina de los Ángeles cuando le traía en sus entrañas, y tratar allí con su Amado, diciendo con la Esposa (Cant., 3, 4): He hallado al que ama mi ánima: le tengo, no le dejaré.  

Para que nos animemos a detenernos y gastar más tiempo en el hacimiento de gracias, nos podrá ayudar una cosa que dicen aquí algunos teólogos, y es que por todo el tiempo que duran las especies sacramentales y la real presencia de Cristo en nuestro pecho, mientras más uno se ejercitare en semejantes actos, recibirá mayor gracia, no solamente por el mayor mérito de los actos que llaman ex opere operantis, sino ex opere operato, por la virtud del Sacramento, de la manera que decíamos (capítulo 3) tratando de la disposición. 

De lo dicho se verá cuán mal hacen los que dejan perder este tiempo en que tanto podían ganar, y en acabando de recibir tal Huésped en su casa, luego le vuelven las espaldas, y apenas ha entrado Él por una puerta, cuando ellos se salen por otra, dejándole, como dicen, con la palabra en la boca. Si acá tendríamos por muy mala crianza recibir en casa un huésped de respeto, y después de recibido no le hablar ni ofrecer servicio ninguno, ¿qué será a un tal Huésped como éste? De la gloriosa virgen Margarita, hija del rey de Hungría, cuenta Surio que cuando había de comulgar, el día antes no comía más de pan y agua, en reverencia de aquella comida y manjar celestial que esperaba, y luego toda la noche entera pasaba en oración, después de comulgar gastaba todo aquel día en rezar y orar, hasta la noche, que tomaba alguna poca de comida. 


EJERCICIO DE PERFECCIÓN Y 
VIRTUDES CRISTIANAS 
Padre Alonso Rodríguez, S.J.

EL PP TRABAJA POR UN NUEVO FRENTE POPULAR


A falta de principios, el PP abunda en maquiavelismos. Maquiavelismos de aldea, realmente, que están llevando al país al desastre. Se rigen por la ideílla de mirar al futuro sin aprender del pasado e ignorando el presente; o por el pensamiento del lector del Marca de que la economía lo es todo y que el dinero calma a las fieras. Pero extrañamente les sale al revés. Izquierda y separatistas no se calman, no hacen más que radicalizarse, volverse más audaces y atacar con mayor encarnizamiento a España en estos años en que han recibido todo del gobierno. Ahora vemos los homenajes a la ETA sin que los muy maleducados etarras den las gracias a sus benefactores ZP y Rajoy. Vemos la escalada separatista en Cataluña y Vascongadas, después de que entre PSOE y PP hayan reducido a “residual” la presencia allí del estado español común…


Ya he señalado el legado que dejan al país Rajoy y su pandilla –después de haber despachado al estado mayor de Aznar–, pero hay que insistir en ello: más y más radical separatismo; más presencia institucional y financiación de la ETA; menos soberanía, cedida “por grandes toneladas” a la burocracia de Bruselas y de la OTAN; corrupción rampante (todos los partidos se acusan de corruptos unos a otros y todos aciertan); un ejército cipayo embarcado en operaciones por intereses ajenos, bajo mando ajeno y en idioma ajeno; creciente colonización cultural por el inglés, buscando establecerlo de hecho como el idioma superior de la cultura (y de otras cosas) en España; una justicia cada vez más desacreditada por la politización de muchos jueces, tras la “muerte de Montesquieu” hace ya mucho años; más despotismo LGTBI con sus secuelas de abortos masivos, corrosión de la justicia, dispendios corruptos y perversión de menores; Gibraltar, sacado de la ruina por Felipe González para convertirlo en un emporio de negocios opacos en beneficio de la potencia ocupante, define a la perfección el papel real internacional de España; aplicación de una llamada ley de memoria histórica totalitaria, prochekista y proetarra; más antifranquismo visceral, basado en el embuste sistemático…

Realmente no hay un solo punto en que el legado del PP sea ni remotamente positivo. Bueno, hay uno, según sus apologistas, que por lo visto creen que con él se salva todo y deja en minucias todos los negros puntos mencionados: el paro ha disminuido algo y la economía, o aspectos de ella, mejoran. Pero aun eso se viene logrando a costa de deprimir las condiciones de trabajo, los salarios y los derechos de los trabajadores, y nadie sabe si se trata de una mejoría coyuntural o a medio plazo. Aun así: lo que realmente importa al país son las amenazas a su propia existencia, cada vez más fuertes por el lado de los separatismos y de la pérdida de soberanía, que nos convierte en país lacayo. La economía no lo es todo, y mucho menos debe convertirse en disfraz que disimule la podredumbre política, social y moral de país.

Debe señalarse además otra fechoría de esta gente: la promoción de Podemos. La evidencia de que el gobierno de Rajoy seguía en todo las líneas trazadas por Zapatero estaba provocando la huida a chorros de los votantes del PP… hasta que los maquiavelos baratos encontraron la solución: dar mil facilidades mediáticas a Iglesias y su grupo insignificante de loquillos de la universidad. En realidad Podemos y el PP coinciden en casi todo, en las palabras o en los hechos: LGTBI, presencia institucional de la ETA, financiación y apoyo a los separatismos, “memoria histórica”, etc. En el fondo solo discrepan en el tono, feroche y amenazante en Podemos, hipócrita y ambiguo en el PP. Pero el tono importa mucho en política, y el de Podemos ha venido que ni pintado al PP para asustar a cientos de miles de personas conservadoras que ante la disyuntiva PP-Podemos, “eligen” amedrentados. Y ahí entramos en la extraña situación de que los dos partidos, tan similares ideológicamente, se atacan con aparente saña y en realidad viven uno del otro, viven en una simbiosis que condena la política española a un círculo vicioso y dificulta en extremo alternativas como las posibles de VOX o UPyD.

Otro objetivo maquiavelero con Podemos consistía en debilitar al PSOE para imponerle una línea de acción menos extrema y más próxima al PP. Y si con Podemos ha tenido un éxito a corto plazo, ahí el fracaso ha sido mayúsculo: el PSOE se ha radicalizado y se ha acercado más a Podemos y no al PP. Lo mismo se han radicalizado los separatismos a pesar, o mejor dicho gracias, a la política de concesiones sin principios y de sobornos del PP. Una política que ha suscitado el mayor desprecio a un gobierno abyecto.

Con todo lo cual asistimos a la posibilidad de un nuevo Frente Popular, que podría incluso ganar las elecciones sin fraude alguno, al revés que en el 36, según indican algunas encuestas. De hecho o de derecho, el Frente Popular fue en esencia una alianza de una izquierda totalitaria con los separatismos, bajo una común aversión a España y a la cultura cristiana, entre otras cosas. La situación se repite, con algunas variantes como la crisis de la Iglesia en una sociedad mayoritariamente católica pero solo de nombre, y con las defensas destruidas por Rajoy y los suyos. Y este puede ser el peor resultado de las intriguillas de los baratísimos políticos que hoy gobiernan España.

Porque para frenar el auge de semejantes fuerzas lo más inadecuado es un partido tan miserablemente vaciado de principios políticos reales como el PP. Un partido y un gobierno que solo inspira desprecio a sus competidores y desánimo y depresión a cuantos creían y siguen empeñándose en creer que es otra cosa que lo que evidentísimamente es, y aún hablan de voto “útil”. Útil para profundizar la línea de Zapatero, demoledora de la nación y de la democracia. Es más que hora de despertar a la realidad.


miércoles, 2 de agosto de 2017

LA FUTURA EXTIRPACIÓN DE LAS HEREJÍAS - VENERABLE HOLZHAUSER (video)




BLAS PIÑAR, LEALTAD A DIOS Y A ESPAÑA HASTA EL FINAL



En estos tiempos convulsos, de decrepitud galopante y decadencia enfermiza, en donde parece que todo se desmorona, debemos más que nunca librar con heroísmo y entusiasmo los nobles combates de la Fe. En estos tiempos yermos de héroes y ayunos de santos necesitamos rescatar del pasado el legado de sólidas referencias que nos mostraron con firmeza el camino. De esta manera no claudicaremos en el servicio a Dios y a la patria.

Blas Piñar, en palabras de Utrera Molina, fue sin duda uno de los mejores hombres de nuestro tiempo. Manuel Marín, presidente tantos años del Congreso de Diputados, afirmó que “Blas Piñar había sido el parlamentario más brillante”. D. Blas tuvo amistad con grandes defensores de la Tradición como el Cardenal Siri o Monseñor Marcel Lefebvre. Fue la figura seglar más relevante del catolicismo español de la segunda mitad del siglo XX. Monseñor Guerra Campos dijo que “Blas Piñar sabía más teología que todos los obispos de España juntos”.

Uno de sus nietos, D. Miguel Menéndez Piñar, nos habla con pasión de la figura de su abuelo. Con él no sólo compartió los lazos de la sangre. La comunión de ideales y saberse posicionado en la misma trinchera de su abuelo, forjaron una relación de sintonía plena compartiendo pensamiento y acción.

¿Qué motivos tiene para estar orgulloso de su abuelo D. Blas Piñar?

Estoy orgulloso de mi abuelo por haber fundado una familia ejemplar con su matrimonio inquebrantable que dio abundantes frutos: ocho hijos, cuarenta y cuatro nietos y, mi segundo hijo, que nacerá en estos días, hace el número ochenta y seis en el grupo de los biznietos. En un momento crucial para la institución familiar, Blas Piñar la defendió hasta el extremo, incluso con el abundante testimonio de su propia fecundidad.

Estoy orgulloso de mi abuelo, católico cabal, porque hizo de la promesa bautismal su máxima constante, abrazando la Fe en cada momento e instante de su vida. Penetró y profundizó en los misterios divinos, iluminando de teología sus pensamientos, obras y acciones hasta el punto de que Monseñor Guerra Campos dijo que “Blas Piñar sabía más teología que todos los obispos de España juntos”. Ahí están sus obras publicadas, delicadísimos y profundos estudios sobre “La Controversia del Dios Uno y Trino”, sobre la “Iglesia, Pueblo de Dios y Cuerpo Místico de Cristo”, “Eucaristía y Santo Sacrificio de la Misa”, “Tiempo de Ángeles” o “Teología cristocéntrica de San Pablo”.

Estoy orgulloso de mi abuelo porque en un tiempo de traiciones, por maldad o cobardía, él me enseñó –y a cuantos quisieron recoger su magisterio-, pública y privadamente, la lealtad a unos ideales permanentes que encarnan la esencia histórica de España. Estoy orgulloso de mi abuelo, en definitiva, por estar en la vanguardia de la familia, por ser un bastión de la Fe y por su entrega generosa a España, en primera línea, contra viento y marea.

¿Cómo era su relación personal con él?

La base y frecuencia de nuestra relación fue la sangre, abuelo y nieto, pero lo he dicho muchas veces: hay lazos más estrechos y más fuertes que los de la propia sangre y, en mi caso, la comunión de ideales y saberme posicionado en su misma trinchera, forjaron una relación de sintonía plena compartiendo pensamiento y acción. Quise que supiera, en todo momento, que podía contar con mi compañía, mi apoyo, mi ánimo. Para mí, lo de menos, es que fuera mi abuelo. Siempre le vi como mi maestro, mi jefe, mi camarada, mi faro. Acepté, siendo consciente del privilegio, representarle, porque así quiso que fuera, en decenas de actos y foros cuando físicamente le fue imposible asistir a él.

Nos veíamos todas las semanas en la sede de Fuerza Nueva y, los últimos años, le visitaba con mucha frecuencia. Puedo afirmar, sin equivocarme, que jamás hubo un momento en su vida que no pensase en España. No era hombre de perder el tiempo en conversaciones banales. Además de llamarme por mi cumpleaños, onomástica o aniversario de boda (lo hacía con todos sus hijos, nietos, biznietos…), lo hacía asiduamente para cosas concretas, información o documentos que necesitaba para alguno de sus trabajos. Como buen notario, todo lo que decía o escribía tenía detrás argumento y documentación para sustentarlo.

Sentía devoción y admiración hacia él, devoción y admiración que se acrecentaban cuando, estando a solas con él, le preguntaba sobre algún tema y recibía una clase magistral de inmediato. Me despedí de él, horas antes de morir, diciéndole al oído: “Abuelo querido: gracias por la Fe, la Patria y la vida”. Tuve el Honor de cubrir su féretro con la enseña nacional.

¿Qué anécdotas más significativas recuerda?

Las anécdotas al lado de un hombre tan grande son abundantísimas. Pero su sentido del humor, aun en momentos duros, hace que ciertas anécdotas sigan más vivas que otras y no puedan caer en el olvido. Diez años antes de morir, le fue diagnosticado un cáncer de tiroides que provocó la intervención quirúrgica y la traqueotomía permanente, para siempre. Dicho sea de paso, ni la traqueotomía pudo apagar la voz de quién hizo de la oratoria un arte y se sirvió de la palabra para predicar y arengar el combate de la Fe. Pues a raíz de dicha enfermedad, en una de sus estancias en el Hospital, coincidió con Santiago Carrillo. No llegaron a verse, aunque mi abuelo le contó al capellán que se habían cruzado en el pasillo y señalándose la garganta le dijo: “Santiago, para cuellos, el mío”. Da para un libro historias de este tipo con mi abuelo. Sería una buena manera de glosar su figura.

Por sus bodas de oro, se celebró una misa de acción de gracias en la Catedral de Toledo. Después de la Misa, fuimos recibidos toda la familia por el Primado de España don Marcelo González, del que fue muy amigo. Don Marcelo le anunció a mi abuelo, en presencia de toda la familia, que había conseguido una audiencia privada con el papa Juan Pablo II. Viajamos toda la familia a Roma. Creo recordar que ese año fue declarado por Juan Pablo II “Año de la Familia”. La ocasión era ideal para que una familia numerosísima al frente de la cual estaba un hombre que había defendido a capa y espada el Magisterio de la Iglesia, fuera recibido por Su Santidad. Así lo había organizado don Marcelo y así quedó en la agenda del Pontífice. El día de la audiencia, estando ya en el Vaticano toda la familia, le fue comunicado que el Santo Padre estaba indispuesto y no podía recibirnos. Jamás le oí quejarse por aquello, ni siquiera desahogarse contando lo que había pasado y bien sabía él los motivos. Asumió las bienaventuranzas desde la primera a la última.

De su altura moral y humana, dio muestras cuando me pidió que organizara un encuentro con Pío Moa. El comando del Grapo en el que estaba enrolado Pío Moa robó y voló el coche de mi abuelo. En el coche había un álbum familiar que, meses más tarde, fue encontrado por la Guardia Civil en un piso franco del Grapo, con anotaciones de quién era quién en las fotografías. A través de un amigo en común, llevamos a Pío Moa a casa de mi abuelo, que esperaba, impaciente, como un niño. Recuerdo perfectamente la escena. Al abrir la puerta, mi abuelo le abrazó y le dijo: “don Pío, siéntase bienvenido a mi casa, le perdono de todo corazón y no se preocupe que no voy a reclamarle el pago del coche”.

En sus últimos años de vida, siendo ya nonagenario y tambaleándose su salud por el cáncer que padecía, brotaba de su interior una fortaleza interior que, contra el consejo de los médicos y la inclemencia meteorológica (temperatura cercana a cero grados, nieve y lluvia), le llevaba a participar, como siempre lo había hecho, en el homenaje a los caídos rumanos en Majadahonda del mes de enero. Recuerdo las dos últimas veces que asistió. Me llamó por teléfono para decirme que le recogiera en casa, que fuese discreto y que le había prometido a la abuela ir abrigado y no tardar en volver. Cuando mucha gente, por el mal tiempo, no asistía, cuando algunos, cansados, dejaban de asistir. Cuando otros, dedicados a menesteres más “importantes” y de “mayor proyección política” desertaban, él, hasta el final de sus días, estuvo junto a los suyos como desde el principio.

Recuerdo su cara de felicidad cuando se acercaba algún biznieto a besarle y abrazarle. Siempre los cogía en brazos y les miraba fijamente a los ojos con una sonrisa desbordante. Mi hijo nació siete meses después de la muerte de mi abuelo. Me perdí esa escena de la que, a buen seguro, ambos hubieran disfrutado. No logré vivir esa anécdota, pero la he soñado muchas veces.

¿Qué virtudes destacaría de él?

Tenía dones innatos que cultivó y acrecentó toda su vida. Poseía una mente privilegiada, hablaba varios idiomas (español, latín, inglés, alemán, italiano, francés…) y nunca, en sus cientos de conferencias, mítines, actos, intervenciones parlamentarias, etc. utilizó un solo papel. No sólo destacaría alguna virtud en él, sino que me atrevo a decir que vivió algunas en grado heroico.

La piedad. Era un hombre tremendamente piadoso. Aceptó los consejos espirituales que le fueron inculcados en la Acción Católica en sus años de juventud, de la que fue dirigente con Antonio Rivera, “el Ángel del Alcázar”. Era hombre de Misa diaria, Rosario diario y largos ratos de oración y lectura espiritual. A pesar de la “auto demolición de la Iglesia”, de la que fue testigo directo, no perdió un ápice de la tensión espiritual y ascética aun cuando aquellos hombres de la jerarquía lo atacaban y rechazaban por saberlo fiel a lo que la Iglesia había enseñado siempre.

El valor. No rehuyó jamás cumplir con su deber, ni por las amenazas de ETA o el Grapo, ni por la presión y persecución del sistema, ni por la difamación constante de los medios de comunicación.

Lealtad y fidelidad. La segunda mitad de siglo XX en España será conocida como la época de la traición. Época de los curas y obispos modernistas o marxistas o de los que directamente colgaron los hábitos. Los destacados falangistas o miembros del Régimen de Franco que se hicieron demócratas de toda la vida, socialistas o liberales. Los tradicionalistas que convirtieron la Tradición en una pieza de museo. Los que prefirieron no complicarse la vida, renegando en público de cuanto habían defendido durante décadas. Otros mimetizándose con los nuevos tiempos fueron homologados en el ámbito de la corrección política. El resultado: banderas arriadas, causas entregadas, estandartes arrojados por el suelo. Pero en mitad del desierto una voz retumbaba, un clarín de llamada, una palabra de lucha y esperanza por aquello que había sido bendecido por la sangre martirial de nuestros mayores. Era Blas Piñar, la encarnación de la lealtad, que murió con las botas puestas combatiendo hasta los últimos cartuchos.

¿Cómo eran su amor a Dios y a la Patria?

Amores radicales y de entrega absoluta. Arrodillado ante Dios, como buen vasallo, ante su Señor. En pie y erguido, sin paso vacilante, en su servicio a la Patria. Dios y España constituían sus dos amores inseparables, pues siempre tuvo presente el sacrificio supremo de aquella Cruzada de 1936 por el altar y el hogar. Cuando los que custodiaban el altar se olvidaron del hogar y los que debían cuidar del hogar lo enfrentaron con el altar, Blas Piñar dio un paso al frente para llevar esos dos amores que le consumían a la vida pública. Junto al amor a Dios y a la Patria, estaba su pasión por la Hispanidad.

¿Qué otras facetas destacaría de su personalidad?

Su sentido del humor que en él desbordante y le ayudó a relativizar la fuerza de los que se declararon sus enemigos. Juan María Bandrés, diputado de Euskadiko Ezkerra y compañero suyo en el Grupo Mixto del Congreso de los Diputados, con el que tuvo una buena relación, le regaló las obras completas de Sabino Arana. Mi Abuelo le contestó que, en justa correspondencia, le regalaría el compendio de encíclicas del Papa Clemente del Palmar de Troya. Cuando se acercaba la festividad de los Reyes Magos, solía contar a los que iban a verle que había escrito una carta al Papa para que suprimiera dicha festividad pues con tanta familia se iba a arruinar. Un periodista, a raíz de su muerte, lo contó como si fuera verdad.

Poseía un don de gentes propio de los grandes líderes y caudillos. De los que le conocieron nadie quedó indiferente. Su personalidad irradiaba atracción y su figura resultaba envolvente. Su calidad oratoria ha sido reconocida por todos. El propio Manuel Marín, presidente tantos años del Congreso de Diputados, afirmó que “Blas Piñar había sido el parlamentario más brillante”. Por la forma y el fondo de sus discursos, creo que no hay duda en calificarle como el mejor orador de los últimos tiempos, a la altura de Vázquez de Mella, cuya obra conocía casi de memoria.

¿Nos podría hablar de la importancia de la figura de D. Blas cómo personaje histórico?

La figura seglar más relevante del catolicismo español de la segunda mitad del siglo XX es sin duda alguna Blas Piñar. Sirva para sostenerlo alguna efeméride entre tantas. El 5 de abril de 1960, en el Teatro Español, pronunció el pregón de la Semana Santa Madrileña. En 1962 se conmemoró el IV Centenario de la Reforma de Santa Teresa y Blas Piñar fue invitado a pronunciar la charla inaugural del “Año Santo Teresiano” también el pregón final, ante las máximas autoridades de la jerarquía española y de la Orden del Carmen. En la Catedral de Tarragona, el 24 de enero de 1963 se inicia el Año Paulino en conmemoración de los mil novecientos años de la llegada a España del Apóstol San Pablo, con la presencia del entonces Arzobispo de Tarragona don Benjamín Arriba y Castro, el Nuncio de Su Santidad, decenas de obispos venidos de toda España, varios ministros del Gobierno y retransmitido en directo por Radio Nacional de España. El pregón que inauguró el Año Paulino en la Catedral de Tarragona corrió a cargo de Blas Piñar.

En mayo de 1967, se debatió en las Cortes Españolas la Ley de Libertad Religiosa, a instancias del Vaticano so pretexto de la declaración conciliar Dignitatis Humanae. Blas Piñar lideró al grupo de veinte procuradores en Cortes que se opusieron a dicha ley, siendo el más joven de todos ellos, y fue el encargado de presentar todas y cada una de las enmiendas y obligarse a defenderlas. En torno a Blas Piñar, el Arzobispo de Valencia don Marcelino Olaechea creó una comisión de expertos en la materia formada por dos padres dominicos, Victorino Rodríguez y Alonso Lobo; dos jesuitas, Eustaquio Guerrero y Baltasar Pérez Argos; un pasionista, Bernardo Monsegú, y un sacerdote secular, Enrique Valcarce Alfayate.

Destacan sus charlas cuaresmales, impartidas incluso en seminarios diocesanos, cuando los obispos presumían de su amistad ante futuros sacerdotes. Representante de España en congresos internacionales de Apostolado Seglar y Mariano, donde vivió y fue testigo de la penetración del humo de Satanás en la Iglesia. Trabó amistad con aquellos que, como él, sintieron el desprecio de la jerarquía por no renunciar a la Verdad y la Tradición. Tuvo amistad con el Cardenal Siri, con Monseñor Marcel Lefebvre, con don José Guerra Campos, con los sacerdotes de la Hermandad Sacerdotal Española (Padres Oltra, Venancio Marcos, José María Alba…) y con tantos otros que acudían a él para mostrarle gratitud y respeto por su compromiso con la Fe. Fue fundador del Capítulo Hispanoamericano de Caballeros del Corpus Christi de Toledo, al abrigo del gran Cardenal Plá y Deniel. Entré a formar parte del Capítulo en la investidura de caballero en la que mi abuelo actuó de padrino.

En el plano cultural y político, su ingente labor al frente del Instituto de Cultura Hispánica, del que fue director, con el colofón sonado de su destitución tras el artículo Hipócritas en la tercera página de ABC contra la política internacional de EEUU. Fundador y presidente de la editorial Fuerza Nueva y jefe nacional del movimiento político del mismo nombre, que convocó las mayores manifestaciones de Europa. Las primeras manifestaciones en apoyo a las víctimas del terrorismo de ETA, las convocó Fuerza Nueva. Las primeras manifestaciones de España contra el aborto y por la vida, las convocó Fuerza Nueva.

Las referencias harían demasiado extensa esta entrevista, pero podría utilizar la frase que dejó escrita don José Utrera Molina en el obituario que le dedicó en ABC: “Blas Piñar no fue uno de los mejores españoles de nuestro tiempo, sino el mejor”.

Tuvo una visión profética de la descomposición de España a todos los niveles…

A nivel de la Unidad Católica de España antes mencionaba el debate sobre la Ley de Libertad Religiosa de 1967, que tanto daño hizo a España. Terminó sus brillantes intervenciones en las Cortes, antes de la votación de la Ley –que fue aprobada – advirtiendo: “Cuidado con este proyecto de ley porque nos exponemos a trastocar la realidad sociológica de nuestro país. La unidad religiosa es un bien y hay que procurar que ese bien no sea conturbado. El poseer la Religión Verdadera es un supremo bien espiritual. Se nos ha criticado muchas veces por ser más papistas que el Papa; no vayamos ahora a ser más conciliaristas que el Concilio”. Es incuestionable la transformación social de España, de un pueblo católico a un pueblo ateo. Advertirlo entonces era ser tomado por un loco, un exagerado o un radical. Hoy sabemos que tenía razón.

A nivel de la unidad política de España. En el debate sobre el Estatuto de Cataluña, que ahora estamos viviendo sus últimas consecuencias, terminó su discurso, antes de su votación negativa en el Congreso de Diputados el 29 de noviembre de 1979 diciendo: “porque quiero que dentro de dos generaciones se pueda ser español y catalán y catalán y español (…) votaré que no”. Han pasado dos generaciones y estamos comprobando cuánta razón tenía. Fue el único diputado que votó en contra.

A nivel moral de nuestro pueblo en enero de 2003, ante cuatro mil personas, pronunció un vibrante discurso en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid. El diario El Mundo recogió el evento con el titular de la noticia entrecomillando sus palabras: “España, con el Partido Popular, será el primer estado homosexual del planeta”. Diez años después, con el Gobierno de Mariano Rajoy, la bandera homosexualista ondeó por primera vez en los edificios públicos de España, desde el Congreso de Diputados hasta el último ayuntamiento y Madrid ha sido convertida en la capital mundial del orgullo gay.

¿Cuál fue su principal legado?

La llama ardiente y viva que ha dejado, incendiando el corazón de los que le recordamos e iluminando con su pensamiento y su colosal obra estos tiempos de oscuridad que vivimos. La Fundación Blas Piñar (http://fundacionblaspinar.es/) ha asumido la labor de conservar y difundir ese legado, estando en estos momentos en un proceso de digitalización de su archivo y biblioteca. Sólo de sus artículos, trabajos, conferencias, discursos, etc hay más de cien tomos.

Los más de veinte sacerdotes que encontraron la vocación en torno a él, ¡creo que también fueron un buen legado! Seguro que muchos leerán esta entrevista y aprovecho para decirles que mi abuelo les llevó muy dentro de su corazón y rogaba con frecuencia por su perseverancia.

¿Quiere añadir algo más?

Su lema siempre fue Adelante. Así que… ¡ADELANTE LA FE! ¡ADELANTE ESPAÑA!

Javier Navascués