domingo, 20 de agosto de 2017

LA SAGRADA COMUNIÓN Y EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA - X

CAPÍTULO 10 
Que el frecuentar la sagrada Comunión es gran remedio contra todas 
las tentaciones, y particularmente para conservar la castidad. 

Contra todas las tentaciones dicen los Santos que es gran remedio frecuentar este divino Sacramento; porque, fuera de dar gran fortaleza, enflaquece las pasiones y los hábitos e inclinaciones malas, disminuye el fuego de la concupiscencia, que es raíz de todos los males. y nos hace prontos para cumplir la voluntad de Dios. 

Santo Tomás dice que una de las razones por que este santísimo Sacramento nos defiende y libra de las tentaciones y de las caídas, es porque como es memorial de la Pasión de Cristo, por la cual los demonios fueron vencidos, en viendo en nosotros el cuerpo y sangre de Cristo, ellos echan a huir, y los santos ángeles nos acompañan y ayudan. San Ignacio y San Cirilo aconsejan por esta razón la frecuencia de este santísimo Sacramento para que huyan los demonios de nosotros. Y San Crisóstomo dice: «Si la sangre del cordero, figura de este Sacramento, puesta en los umbrales de las puertas de las casas, libraba a sus moradores del castigo y matanza que iba haciendo el ángel destructor (Éxodo 12, 22), ¿cuánto más lo hará este divino Sacramento?» 

Pero particularmente dicen los Santos que es este eficacísimo remedio para vencer las tentaciones deshonestas y conservar la castidad: porque pacifica los movimientos de la carne, mitiga el fomes peccati, y como San Cirilo dice, apaga el ardor y apetito de la sensualidad, como el agua al fuego. De esta manera declaran San Jerónimo y Santo Tomás y otros Santos aquello del Profeta Zacarías (9, 17): [¿Qué es lo bueno de Dios, y qué es lo hermoso del Señor, sino el Pan de las escogidos y el Vino que engendra vírgenes?]. Dicen que es virtud y efecto particular de este manjar celestial engendrar vírgenes. Así como el mantenimiento corporal, cuando es bueno, cría buena sangre y buenos humores, así este divino manjar cría en nosotros castidad y pureza de afectos. De donde vino a decir San Cirilo que este divino Sacramento no sólo santifica el ánima, sino también el cuerpo, cumpliéndose aquello que la Iglesia pide en el sacrificio de la Misa: [Redunde en nuestra salud de alma y cuerpo]. Es la harina de Eliseo (2 Reyes 4, 41), que quita la ponzoña de la olla y le da sazón. Y como tocando aquella mujer del Evangelio el ruedo de la vestidura del Salvador, cesó en ella el flujo de sangre (Lc., 8, 44), y entrando el arca del Testamento en el Jordán las aguas se detuvieron hacia arriba y dejaron de correr (Josué, 3, 16); así entrando Cristo en nuestro cuerpo, se detienen las tentaciones y cesa el ardor y fuego de la concupiscencia. Con razón exclaman los Santos: «Oh dichoso fruto de este divino Sacramento, pues engendra castidad y hace vírgenes!» Un doctor grave dice que no hay medio tan eficaz para ser uno casto como el frecuentar devotamente la sagrada Comunión. 

Cuentan Nicéforo Calixto, Gregorio Turonense Nauclero y otros graves autores una cosa maravillosa que aconteció en la ciudad de Constantinopla. Y fue que habiendo costumbre muy antigua en la Iglesia griega de consagrar el cuerpo santísimo de nuestro Señor Jesucristo en panes como los que se hacen para comer, de aquellos panes consagrados comulgaban el pueblo; y si algunas reliquias sobraban en la custodia, llamaban los sacerdotes algunos niños de los más virtuosos que andaban a la escuela, y de cuya sinceridad se pudiese tener mayor satisfacción, y estando ayunos, les daban aquellas santísimas reliquias para que las recibiesen. Y esto dice el mismo Nicéforo que pasó con él muchas veces, siendo niño y de poca edad y criándose en la Iglesia. Acaeció, pues, que yendo una vez los niños que para esto estaban llamados, fuese entre ellos un hijo de un judío, oficial de hacer vidrio, y comulgó juntamente con ellos. Con esto tardó el niño de acudir a casa a la hora acostumbrada, y preguntándole su padre de dónde venía, dijo que de la iglesia de los cristianos, y que había comido del otro pan que daban a los muchachos. Le tomó al judío tan grande ira contra su hijo, que sin esperar más razones, le tomó y le echó en el horno de vidrio, que estaba encendido, y cerró la puerta del horno. La madre, hallando menos a su hijo, y viendo que pasaba mucho tiempo y no parecía, salió a buscarle por toda la ciudad con grandes ansias y diligencias; y como no le pudiese descubrir ni hallar rastro de él, se volvió a su casa muy lastimada, donde al cabo de tres días, estando junto al horno renovando sus lágrimas y gemidos, mesando sus cabellos, comenzó a llamar a su hijo por su nombre; el cual, oyendo y conociendo la voz de su madre, le respondió de dentro del horno donde estaba. Entonces ella, quebrando la puerta del horno, vio a su hijo estar en medio del fuego tan sano y sin lesión, que ni a un cabello solo le había tocado el fuego. Sale el niño, y preguntándole quién le había guardado, respondió que una Señora vestida de grana había venido allí muchas veces, y con agua que echaba apagaba el fuego; y además de esto, le traía de comer todas las veces que lo había menester. Supo esta maravilla el emperador Justiniano, y mandó luego bautizar al niño a la madre, que quisieron ser cristianos; y al desventurado del padre, que no se quiso convertir, como a parricida le hizo colgar en un árbol, y así murió ahorcado. Pues lo que obró este santísimo Sacramento en el cuerpo de este niño, que le había recibido, conservándole, sin lesión alguna en medio del fuego, eso obra espiritualmente en las almas de los que dignamente le reciben, defendiéndolas y conservándolas sin lesión alguna en medio del fuego de las tentaciones. 


EJERCICIO DE PERFECCIÓN Y 
VIRTUDES CRISTIANAS 
Padre Alonso Rodríguez, S.J.

viernes, 18 de agosto de 2017

LO QUE NOS ENSEÑA EL ATENTADO DE BARCELONA



1.- Lo primero que debía haber habido es una declaración oficial del gobierno, de la guardia civil y de la policía sobre el atentado. Pero ha sido la Generalidad y sus mozos de escuadra (los “mosus” dicen todos los cantamañanas) quienes han corrido con esa formalidad. Sin embargo las competencias antiterroristas no han sido transferidas ni podrían serlo, pertenecen al gobierno, no a la autonomía, la cual se ha comportado como dueña de país independiente. Este dato esencial no ha sido advertido por casi ningún analista, reflejo de cómo la política en España se ha transformado en una orgía de palabrería vacua, en una farsa. Algo parecido ha ocurrido con la seguridad del aeropuerto del Prat, que es competencia exclusiva del gobierno y debiera estar en manos de la Guardia Civil en todo momento. Rajoy y sus ministrillos simplemente incumplen la ley y reconocen por la vía del hecho consumado, una vez más, el estado residual del estado allí, y la práctica secesión de Cataluña. Y un gobierno que ni cumple ni hace cumplir la ley es simplemente un gobierno antidemocrático y delincuente. Aunque casi todo el mundo persista en hacer como si no se enterase, debido a la ausencia o precariedad de cultura democrática en España.

2.- Rajoy ha apelado en tuíter a la unidad contra el terrorismo. Pero ¿unidad con quién? Rajoy, precisamente, es el seguidor de Zapatero, que rescató a la ETA del borde del abismo, premió sus crímenes con legalidad, dinero público, presencia institucional, proyección internacional, liberación de presos, etc., admitiendo así los asesinatos como modo de hacer política y lograr puestos “representativos”. Ello supone destruir el estado de derecho, anulando la democracia en uno de sus rasgos principales. Nuevamente, la ausencia de cultura democrática en los partidos, analistas y comentaristas de los medios pasa por alto una operación delictiva absolutamente escandalosa, que ha hecho de España una democracia fallida, convirtiéndola en “el país de la Gran Patraña”, como la URSS era “el país de la Gran Mentira”.

3.- Dentro de esta farsa brutal hemos visto a los jefes de la Guardia Civil y la policía y otros mucho tratar de censurar las imágenes del atentado. Hipócritamente hablan de “respeto a las víctimas”, los mismos que han promocionado al máximo imágenes como la del bebé sirio ahogado. A quienes respetan realmente es a los terroristas, y la causa es simple: tratan de impedir lo que llaman “la islamofobia”. Esto, en un país donde la cristianofobia, los ataques directos e indirectos al cristianismo, base de la cultura europea, son el pan nuestro de cada día desde todos los ángulos, desde los LGTBI al gobierno y a los amigos del Frente Popular, más cada día. Lo que se persigue con esa política es desarmar de antemano cualquier oposición al islam, con el pretexto de que los yijadistas son solo una minoría.

4.- Los terroristas son siempre minorías, pero pueden tener más o menos apoyo. Y es evidente que tienen mucho. Irónicamente escribí en tuíter: “Creo que los cientos de miles de musulmanes en Cataluña van a manifestarse con furia contra el terrorismo islámico”. En París se convocó una manifestación de esas, a la que acudió un centenar de personas, no todas musulmanas. Los hechos reales son que la mayoría de los islámicos desprecian nuestra cultura, a lo que tienen derecho, pero no en nuestros países. La consideran una cultura decadente, en lo que probablemente tienen alguna y aun bastante razón. Y la tendencia general en el mundo islámico no es, desde hace muchos años, a una “occidentalización” sino a todo lo contrario. Basta ver fotografías de mujeres en Teherán, El Cairo Kabul y muchos otros lugares hace treinta o cuarenta años y las actuales. La misma Turquía, antaño una peculiar democracia tutelada por el ejército, sigue esa orientación. Y dentro de Europa, las crecientes minorías musulmanas tienden a una mayor radicalización. En España es particularmente peligroso porque la memoria de Al Ándalus sigue muy viva en el mundo islámico, como de vez en cuando se encargan de recordarnos.

5.- La Comisión islámica de España ha condenado “todo tipo de terrorismo”. La expresión es significativa, como la del PNV cuando, en relación con la ETA, “condenaba” todo tipo de violencia, es decir, la violencia “represiva” de los cuerpos de seguridad, equiparándola hipócritamente a los crímenes etarras. Hay que decir que, en la perversión del lenguaje habitual con el término terrorismo, no dejan de tener un argumento aparente: la UE, por medio de la OTAN, ha ayudado a sembrar el caos y la guerra civil, con cientos de miles de muertos, en Afganistán, Irak, Libia o Siria, provocado un golpe militar en Egipto, etc. El terrorismo islamista aparece entonces como una respuesta a tales hechos. Especialmente sangrante, y por haber intervenido España directamente en el crimen, fue el derrocamiento de Gadafi, que llevaba años de política moderada, derrocamiento que destruyó literalmente una sociedad antes tranquila, ordenada y rica. ¿Han visto a alguno de los políticos europeos causantes hacer el más mínimo análisis autocrítico al respecto? So pretexto de “democratizar” esos países los han llevado al desastre, y de paso están haciendo lo mismo en Europa. Me quedo prácticamente solo en la exigencia clave para España de abandonar la OTAN, una organización que supone una alianza con un país invasor de nuestro territorio (Inglaterra) en un punto clave para nuestra defensa, así como la desprotección de Ceuta y Melilla, ciudades españolas de hecho reservadas por la OTAN a Marruecos, a plazo más o menos largo. Una organización que convierte a nuestras fuerzas armadas en un ejército cipayo al servicio de intereses ajenos, bajo mando ajeno y en lengua ajena.

6.- Repliqué a uno de esos tuits que predicaban la unidad para acabar con los yijadistas: “Lo primero sería acabar con los repugnantes gobiernos que han premiado a la ETA y favorecido a los islámicos. Sin eso no hay nada que hacer”.




NO DURMAIS - SANTA TERESA DE JESÚS



Todos los que militáis
debajo de esta bandera
ya no durmáis, no durmáis,
pues que no hay paz en la tierra.

Si como capitán fuerte
quiso nuestro Dios morir,
comencémosle a seguir,
pues que le dimos la muerte.
¡Oh qué venturosa suerte
se le siguió de esta guerra!
Ya no durmáis, no durmáis
pues Dios falta de la tierra.

Con grande contentamiento
se ofrece a morir en cruz
por darnos a todos luz
con su grande sufrimiento.
¡Oh glorioso vencimiento!
¡Oh dichosa aquesta guerra!
Ya no durmáis, no durmáis,
pues Dios falta de la tierra.

¡No haya ningún cobarde!
¡Aventuremos la vida!
Pues no hay quien mejor la guarde
que el que la da por perdida.
Pues Jesús es nuestra guía,
y el premio de aquesta guerra.
Ya no durmáis, no durmáis,
porque no hay paz en la tierra.

Ofrezcámonos de veras
a morir por Cristo todas,
y en las celestiales bodas
estaremos placenteras.
Sigamos esta bandera,
pues Cristo va en delantera.
No hay qué temer, no durmáis,
pues que no hay paz en la tierra.

Santa Teresa de Jesús

Censuran la imagen del niño muerto en las Ramblas de Barcelona los mismos que nos restregaron durante días la del cadáver de Aylan Kurdi



AD.- El proceso de cambio que vive Occidente se ha visto reflejado en Barcelona en las últimas horas. Las élites globalistas luchan para contener la indignación popular con grandes dosis de osopeluchismo y manipulación informativa. Para evitar ocultar la relación directa entre el islamismo y los terroristas de Cataluña, los medios a la carta han adulterado el lenguaje con tal descaro que en pocas crónicas se acentúa la militancia islámica de los terroristas. Se habla de atropello y no de masacre. Se habla de terrorismo internacional y no de terrorismo islámico. Se ordena congelar las imágenes sobre víctimas mortales, algunas de ellas niños, cuando nos restregaron durante días la del cadáver del niño Aylan Kurdi en una playa de Turquía. Todo ello con el único objetivo de no despertar la conciencia largamente anestesiada de los ciudadanos.

Nosotros, sin embargo, nos debemos a la verdad libre de cargas. Sabíamos que tarde o temprano iba a ocurrir. A nadie se le escapaba que las políticas barrosas del buenismo multicultural y el #RefugiadosBienvenidos nos traerían lodos como el de ayer. El atentado de las Ramblas tiene unos autores materiales, pero también unos responsables encubiertos, que en ningún caso serán capaces de admitir sus errores ni asumir responsabilidades por los mismos. Continuarán como hasta ahora. Nos contarán la misma palinodia de siempre sobre las virtudes pacificadoras del islam. Abstraerán a la gente del drama provocado con ridículas ceremonias de exaltación del osopeluchismo. Fingirán estar unidos ante el dolor de las víctimas inocentes y esperarán a que pasen los días de obligado arrobamiento y dolor para que la gente vuelva a sus cuitas formales. Ya se sabe, el fichaje de Coutinho, el buen momento del Madrid y las últimas nuevas de Sálvame. Al cabo de una o dos semanas, los sucesos de Barcelona se habrán desvanecido de la psique colectiva y todo volverá a su primitivo cauce hasta la siguiente desbordante riada.

El peor homenaje a las víctimas de ayer es que nadie parezca dispuesto a revertir la situación para que al menos sus muertes no hayan sido en vano. Desde los que invitan a abrir nuestras fronteras a todo el mundo, sin ningún tipo de control, hasta los que promueven la multiculturalidad como norma fundamental del Estado. Nada cambiará. Caso aparte merecen las autoridades de Barcelona y los Mossos, que se negaron a seguir las recomendaciones para la instalación de bolardos y otras protecciones de las calles más turísticas de la ciudad condal, para evitar precisamente desastres como el de ayer y otros que han sucedido en Europa. Y ello porque las recomendaciones procedían de la Guardia Civil española. Si los sectarios mandos políticos de los Mossos conservasen un átomo de vergüenza y dignidad, tendrían que haber pedido perdón a los familiares de las víctimas.

Sin embargo, unos y otros seguirán preocupados más en combatir la islamofobia que a los potenciales islamistas, evitando que un pensamiento de disidencia vertebre a la población. AD, fiel a su compromiso con la realidad real y no con la oficial, ha sostenido siempre que Europa no tiene un problema con el terrorismo. El problema que tiene Europa es con el islam, base y sustento de los terroristas. Oponerse a culturas y credos completamente ajenos a nuestras patrias y nuestra identidad colectiva no es islamofobia. Es tratar de evitar acontecimientos tan trágicos como el de ayer en Barcelona. Y que la imagen del pequeño muerto en las Ramblas tenga el mismo valor periodístico y político que la del niño Aylan Kurdi.


domingo, 13 de agosto de 2017

SANTOS PADRES DE LA IGLESIA



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LA SAGRADA COMUNIÓN Y EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA - IX

CAPÍTULO 9 
Del fruto que hemos de sacar de la sagrada Comunión. 

Las virtudes y efectos admirables que los Santos declaran de este divino Sacramento, no solamente son para descubrirnos su excelencia, y el amor y caridad inmensa que nos tuvo el Señor, sino también para que pongamos los ojos y el corazón en ellos, para sacar este fruto de la sagrada Comunión; y así iremos diciendo algunos de ellos para este fin. Este divino Sacramento, así como todos los otros, tiene un efecto común con todos los demás sacramentos, que es dar gracia al que dignamente le recibe; y tiene otro efecto propio, con que se diferencia de los demás sacramentos, el cual llaman los teólogos refección espiritual, que es ser mantenimiento del alma, con el cual ella se rehace, restaura y toma fuerzas para resistir a sus apetitos y abrazarse con la virtud. Y así sobre aquellas palabras que dijo nuestro Señor (Jn, 6, 56), Mi carne es verdadero manjar, y mi sangre verdadera bebida, dicen comúnmente los Santos, y lo dice también el Concilio Florentino, que todos los efectos que obra el mantenimiento corporal en los cuerpos, obra espiritualmente este divino manjar en las almas. Y por esto dicen que quiso Cristo nuestro Señor instituir este santísimo Sacramento en especie de mantenimiento, para que en la misma especie que le instituía, nos declarase los efectos que obraba y la necesidad que nuestras almas tenían de él. Pues conforme a esto, así como el mantenimiento corporal sustenta la vida del cuerpo y renueva las fuerzas y en cierta edad hace crecer, así también este santísimo Sacramento sustenta la vida espiritual, rehace las fuerzas del alma, repara la virtud enflaquecida, fortalece al hombre contra las tentaciones del enemigo, y le hace crecer hasta su debida perfección. Este es el Pan que conforta y esfuerza el corazón del hombre (Sal., 103, 15), y con el cual esforzados, como Elías, hemos de caminar hasta llegar al monte d Dios Horeb (1 Reyes., 19, 8). 

Mas tiene otra propiedad el manjar corporal, que es dar gusto y sabor al que come, y tanto mayor cuanto es mejor y más precioso el manjar, y el paladar está más bien dispuesto; así también este divino manjar, no solamente nos sustenta, conserva y esfuerza, sino también causa un gusto y suavidad espiritual, conforme a aquello que dijo el patriarca Jacob en aquellas bendiciones proféticas que a la hora de su muerte echó a sus hijos, anunciando lo que había de ser en la ley Evangélica; cuando llegó a su hijo Aser, dice (Genes., 49, 20): [Aser, sabroso en su pan, será delicias de los reyes]. Cristo era Pan fertilísimo, suavísimo y gustosísimo. Dice Santo Tomás que es tan grande el gusto y deleite que causa este Pan celestial en aquellos que tienen purgado el paladar de su ánima, que con ningunas palabras se puede explicar, por gustarse aquí la dulzura espiritual en su misma fuente, que es Cristo nuestro Salvador, fuente de toda suavidad y vida de todas las cosas; el cual, por medio de este Sacramento, entra en el ánima del que comulga. Y muchas veces es tanta esta suavidad, que no sólo recrea el espíritu, sino redunda también en la misma carne, conforme a aquello del Profeta (Sal, 83, 3): Mi corazón y mi carne se alegraran en el Dios vivo. 

De ahí nace lo que dice San Buenaventura, que muchas veces acaece llegar una persona muy debilitada y flaca a la sagrada Comunión, y ser tan grande la alegría y consolación que recibe con la virtud de este manjar, que se levanta de ahí tan esforzada como si ninguna flaqueza tuviera. Guimando Adversano, obispo, autor antiguo, escribe de aquellos monjes antiguos que era tanto el consuelo y fortaleza que sentían con la sagrada Comunión, que algunos con sólo este sustento se pasaban sin ninguna otra comida, siéndoles éste todo su consuelo y sustento, así para el alma como para el cuerpo; y el día que no comulgaban sentían en sí una flaqueza y desmayo grande, y les parecía que desfallecían y que no podían vivir. Y dice que a algunos les llevaba un ángel la Comunión a su celda. En las Crónicas de la Orden Cisterciense se cuenta de un monje que siempre que comulgaba le parecía recibir un panal de miel, cuya suavidad le duraba tres días. 

Pues conforme a esto, el fruto que nosotros hemos de sacar de la sagrada Comunión ha de ser un ánimo varonil para caminar e ir adelante en el camino de Dios, una fortaleza muy grande para mortificar nuestras pasiones y resistir y vencer las tentaciones (Sal., 22, 5): [Preparaste, Señor, una mesa delante de mí contra mis perseguidores]. Para esto nos preparó el Señor esta mesa. En las demás mesas, quien tiene enemigos, teme y no osa estar; pero en ésta recibe el hombre esfuerzo y fortaleza para vencer a todos sus enemigos. Y así dice San Crisóstomo, que nos hemos de levantar de esta sagrada Mesa como unos leones, echando fuego por la boca con que espantemos y nos hagamos terribles a los demonios. Y este efecto nos significó Cristo nuestro Redentor, cuando, acabando de comulgar a sus discípulos, les dijo (Jn, 14, 31): [Levantaos y vamos de aquí]; como quien dice: ya habéis comulgado, levantaos y vamos a padecer. Y así vemos que en la primitiva Iglesia, cuando se frecuentaba tanto este divino Sacramento, no sólo tenían los cristianos fuerzas para guardar la ley de Dios, sino para resistir a la fuerza y rabia de les tiranos y dar la sangre y la vida por Cristo. 

EJERCICIO DE PERFECCIÓN Y 
VIRTUDES CRISTIANAS 
Padre Alonso Rodríguez, S.J.